Mapa de la ruta Una Verdadera Experiencia Marítima: Toronto, Ottawa, Montreal, Saguenay, Gaspésie, Percé y Quebec City
Ruta Toronto → Ottawa → Montreal → Saint-Félicien → Saguenay → Gaspésie → Percé → Rimouski → Quebec City → Montreal
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Tu viaje día a día

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Llegada a Toronto

Aterrizas en el Aeropuerto Internacional Pearson de Toronto y te trasladas por tu cuenta al hotel. El resto del día es tuyo para ir tomándole el pulso a la ciudad más grande de Canadá.

Toronto te recibe con una energía que se nota desde el taxi: rascacielos, barrios multiculturales y ese lago Ontario que parece un mar. Si llegas con fuerzas, el Distillery District al atardecer es perfecto — galerías, cervecerías artesanas y edificios victorianos de ladrillo rojo que brillan con la luz dorada.

Mañana empieza una ruta de 14 días que te va a llevar hasta donde se acaba la carretera en la punta de la Gaspésie. Pero hoy, tranquilo. Ajusta el reloj, respira y disfruta.

Tip de Giora: Si el jet lag te lo permite, el St. Lawrence Market cierra a las 17h — los peameal bacon sandwiches son legendarios. Para cenar sin complicarte, Kensington Market tiene opciones para todos los bolsillos y todos los gustos del mundo, literalmente.
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Toronto — CN Tower y excursión a Niagara Falls

~260 km ida y vuelta

Día grande en Toronto con dos imprescindibles. Empieza por la Torre CN — 553 metros de altura y vistas que, en un día claro, llegan hasta las cataratas del Niágara. Si te va la adrenalina, el EdgeWalk (paseo por el exterior a 356m sin barandilla) es una experiencia que no vas a olvidar en la vida.

Después, excursión al sur hasta las Cataratas del Niágara. Son unas dos horas de autopista cómoda. El lado canadiense es infinitamente mejor que el americano — las Horseshoe Falls se ven de frente y la sensación de tener esa cortina de agua rugiendo a pocos metros es sobrecogedora. El Hornblower Cruise te lleva hasta la base — vas a mojarte, pero merece cada gota.

Vuelta a Toronto por la tarde. Son 130 km de autopista tranquila, así que si sales de Niagara a las 16-17h, llegas con tiempo de sobra para cenar.

Tip de Giora: Si tienes tiempo, para en Niagara-on-the-Lake a la vuelta (20 min de las cataratas). Es un pueblo precioso con bodegas excelentes — Inniskillin es famosa por su ice wine. Y en Toronto para cenar, Pai Northern Thai en el Entertainment District es mi favorito.
3

Toronto → Ottawa — Crucero 1000 Islas

~400 km

Hoy recoges el coche de alquiler y empieza la aventura en carretera de verdad. Rumbo noreste hacia Ottawa, con una parada espectacular por el camino.

A medio camino, la región de las Mil Islas — literalmente 1.864 islas repartidas entre Canadá y Estados Unidos en el río San Lorenzo. Incluye un crucero de 1 hora desde Gananoque o Rockport. Verás mansiones de millonarios en islas diminutas, un castillo de cuento (Boldt Castle) y paisajes de agua y granito que parecen de otra época.

Después, continúas hasta Ottawa, la capital federal. Llegas por la tarde con tiempo de dar un primer paseo por el Rideau Canal y el ByWard Market.

Tip de Giora: En el ByWard Market, pide tu primera poutine del viaje — patatas fritas, queso en grano chirriante y salsa gravy. Es el plato nacional no oficial de Canadá y aquí lo hacen muy bien. Las beaver tails (masa frita con toppings dulces) son el postre obligatorio.
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Ottawa → Montreal

~200 km

Mañana para disfrutar Ottawa a tu ritmo antes de coger carretera hacia Montreal. El Parlamento con sus torres góticas sobre el río es impresionante — si coincide con el cambio de guardia (en verano), es un espectáculo muy vistoso.

El Rideau Canal es Patrimonio de la Humanidad — en invierno es la pista de patinaje más larga del mundo (7,8 km), y en verano un paseo precioso bordeado de tulipanes. El Museo Nacional de Bellas Artes tiene una colección de arte canadiense e inuit que no verás en ningún otro sitio del mundo.

Por la tarde, la ruta a Montreal son solo 2 horas por autopista. Al llegar a Montreal, la energía cambia completamente. Segunda ciudad francófona más grande del mundo después de París — cosmopolita, artística, con una escena gastronómica brutal.

Tip de Giora: Para cenar en Montreal, ve directo a Schwartz's en la rue Saint-Laurent — el mejor smoked meat del planeta (no es exageración, la cola merece la pena). Si prefieres algo más elaborado, Joe Beef es el restaurante que puso a Montreal en el mapa gastronómico mundial. Y no te vayas sin ver la Basílica de Notre-Dame por dentro — es alucinante.
5

Montreal → Saint-Félicien — Zoo Sauvage

~430 km

Hoy dejas atrás las grandes ciudades y te adentras en el Quebec profundo. Es un día de carretera largo pero el paisaje lo compensa con creces: bosques de arce infinitos, lagos que aparecen y desaparecen entre las colinas, y esa sensación de que cada kilómetro te aleja más de la civilización.

Tu destino es Saint-Félicien, a orillas del Lac Saint-Jean — un lago tan grande que parece un mar interior. La ciudad es pequeña, tranquila y con un encanto rural auténtico que contrasta con todo lo que has visto hasta ahora.

Incluye la entrada al Zoo Sauvage de Saint-Félicien, uno de los mejores parques de fauna autóctona de Canadá. Aquí la gracia es que los animales están en libertad y tú vas en un tren protegido por su territorio — osos negros, caribúes, lobos, bisontes... todo en un entorno que replica su hábitat natural. Es una experiencia totalmente diferente a un zoo convencional.

Tip de Giora: La región del Lac Saint-Jean es famosa por sus tourtières — empanadas de carne especiadas que son puro comfort food quebequés. Cualquier restaurante local las tiene y son una delicia. También prueba los bleuets (arándanos) de la zona — el lago Saint-Jean produce los mejores de todo Quebec.
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Saint-Félicien → Saguenay — El Fjord

~130 km

Hoy es un día corto de carretera pero intenso en naturaleza. La ruta te lleva desde el Lac Saint-Jean hasta el Fjord du Saguenay — uno de los fiordos más meridionales del mundo y, sin duda, uno de los más impresionantes de América del Norte.

El fjord se extiende 100 kilómetros con paredes de roca que se elevan hasta 350 metros sobre el agua oscura. El Parc National du Fjord-du-Saguenay tiene miradores que te dejan sin palabras — la Baie Éternité con la estatua de la Virgen tallada en la roca es un clásico.

Si el tiempo acompaña, hay excursiones en kayak por el fjord que son una experiencia de nivel mundial. Remar en silencio entre esas paredes de granito mientras las focas asoman la cabeza... pocas cosas se le comparan.

Tip de Giora: En La Baie o Ville de Saguenay (sector Chicoutimi) encontrarás buenos restaurantes con cocina regional. El Café Cambio en Chicoutimi tiene productos locales excelentes. Y si te gusta el queso, la fromagerie Perron lleva más de 100 años haciendo cheddar artesanal — merece la parada.
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Saguenay → Rivière-du-Loup — Costa del Bas-Saint-Laurent

~280 km

Hoy dejas el fjord atrás y bajas hacia la costa del Bas-Saint-Laurent, esa franja mágica donde el río San Lorenzo se ensancha tanto que parece un océano. La ruta pasa por pueblecitos costeros con faros blancos, muelles de madera y casas de colores que parecen sacados de una maqueta.

Rivière-du-Loup es tu base para esta noche — una ciudad pequeña con mucho encanto que sirve de puerta de entrada tanto a la Gaspésie como a las Marítimas. Desde aquí se puede tomar el ferry a Saint-Siméon en la orilla norte, pero tu aventura continúa hacia el este.

Si llegas temprano, el paseo por el malecón al atardecer es espectacular, con vistas a las islas del San Lorenzo y, con suerte, la silueta de las ballenas en la distancia. Las belugas frecuentan esta zona del río.

Tip de Giora: En Kamouraska, parada obligatoria camino a Rivière-du-Loup. Es uno de los pueblos más bonitos de Quebec, con galerías de arte, la Boulangerie Niemand (pan artesanal legendario) y vistas al río que te paran los pies. Los camarones de Matane empiezan a aparecer en los menús por aquí — no te los pierdas.
8

Rivière-du-Loup → Gaspésie — Entrada a la península

~350 km

Hoy entras en la Gaspésie — y la carretera cambia por completo. La Route 132 abraza la costa norte de la península, con el San Lorenzo a tu izquierda tan ancho que no se ve la otra orilla, y las montañas de los Apalaches subiendo a tu derecha.

Esta es la carretera que muchos canadienses consideran la más bonita del país. Cada curva es una postal: acantilados, pueblos de pescadores, faros solitarios y ese olor a mar y bosque boreal que te acompaña todo el camino.

Tu destino hoy es la región de New Richmond o Bonaventure, en la Baie des Chaleurs. El nombre lo dice todo — es la bahía más cálida de Quebec, donde el agua llega a temperaturas que sorprenden para estas latitudes.

Tip de Giora: La Gaspésie es tierra de langosta. En cualquier cantine de pueblo (esos restaurantes humildes con mesas de plástico junto al puerto) vas a comer la langosta más fresca y barata de tu vida. No busques restaurantes elegantes — busca el humo de las ollas junto al muelle. Un lobster roll aquí cuesta la mitad que en cualquier sitio turístico y sabe el doble.
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Gaspésie → Percé — Rocher Percé e Île Bonaventure

~180 km

El día que has estado esperando. La carretera costera te lleva hasta Percé, y cuando ves el Rocher Percé por primera vez, entiendes por qué esta roca perforada es el icono de toda Quebec.

El Rocher Percé es una formación de caliza de 88 metros de altura con un arco natural que lleva millones de años desafiando al océano. Con la marea baja se puede caminar hasta su base, pisando el fondo marino lleno de estrellas de mar y anémonas. Es surrealista.

Frente a Percé está la Île Bonaventure, una de las colonias de alcatraces (gannets) más grandes del mundo — más de 100.000 aves que cubren los acantilados de blanco. El barco hasta la isla es una experiencia en sí misma, porque a menudo se ven focas, marsopas y, en temporada, ballenas jorobadas.

Tip de Giora: Para cenar, La Maison du Pêcheur en Percé es la referencia — langosta entera con mantequilla, camarones de Matane y chowder de marisco mientras ves el Rocher Percé desde la terraza. No reserves mesa para ver el atardecer — llega temprano y pide sitio junto a la ventana. La puesta de sol detrás de la roca es un espectáculo.
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Percé — Día libre

Excursiones opcionales

Un día entero en Percé sin prisas. Y te va a hacer falta, porque hay mucho que hacer.

Si no fuiste ayer, hoy es el día de la Île Bonaventure. El sendero que cruza la isla (unas 2 horas ida y vuelta) te lleva desde el bosque hasta los acantilados del norte, donde de repente aparecen los 100.000 alcatraces y el ruido es ensordecedor. Es un espectáculo de naturaleza que pocos sitios del mundo pueden igualar.

La otra gran opción es una excursión de avistamiento de ballenas. Las aguas frente a Percé son zona de alimentación de ballenas jorobadas, rorcuales y belugas. Los barcos salen del puerto y en temporada (junio-octubre) la tasa de avistamiento supera el 90%.

Si prefieres algo más tranquilo, hay senderos de senderismo con vistas increíbles al Rocher Percé desde lo alto, y el Géoparc de Percé tiene una plataforma de vidrio suspendida sobre el acantilado que no es apta para quien tenga vértigo.

Tip de Giora: Hoy come langosta. En serio. Percé es posiblemente el mejor lugar de Canadá para comerla. Entera, a la plancha, en roll, en bisque... como quieras. Los precios aquí son una fracción de lo que pagarías en cualquier restaurante de Montreal o Toronto. Y de postre, tarta de arándanos — los bleuets de la Gaspésie son extraordinarios.
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Percé → Rimouski — Costa sur de Gaspésie

~470 km

Día largo de carretera pero con un paisaje que no aburre ni un kilómetro. Hoy recorres la costa sur de la península de la Gaspésie de vuelta hacia el oeste, completando el bucle.

La Route 132 por la costa sur pasa por pueblos pesqueros que el turismo apenas ha tocado. Es el Quebec más auténtico: chabolas de pescadores pintadas de colores, nasas de langosta apiladas en los muelles, iglesias de madera blanca y un silencio que se agradece después de dos días intensos.

Si sales temprano de Percé, puedes parar en Carleton-sur-Mer para estirar las piernas — la playa de la Baie des Chaleurs tiene aguas sorprendentemente templadas. Más adelante, Matane es la capital del camarón de Quebec — merece una parada gastronómica.

Llegas a Rimouski por la tarde-noche. Ciudad universitaria con buena oferta de restaurantes y el Musée de la mer con la historia del naufragio del Empress of Ireland (el Titanic canadiense).

Tip de Giora: En Matane, para en cualquier poissonerie y compra camarones recién cocidos para picar en el coche. Los crevettes de Matane son pequeños, rosados y dulces — una delicatessen que fuera de esta región prácticamente no existe. Si cenas en Rimouski, Le Bien, Le Malt es una microcervecería con cocina de pub excelente.
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Rimouski → Quebec City

~335 km

Hoy vuelves a la civilización. La autopista 20 te lleva desde Rimouski hasta Quebec City en unas 3,5 horas de conducción cómoda, siguiendo la ribera sur del San Lorenzo.

La transición es notable: de los pueblos pesqueros de la Gaspésie a las tierras agrícolas de la Beauce y el Lévis, y de repente, el skyline del Viejo Quebec aparece al otro lado del río con el Château Frontenac dominando como una fortaleza de cuento.

Llegas con tiempo de sobra para un primer paseo por la ciudad. Baja por el funicular desde la Terrasse Dufferin hasta el Quartier Petit Champlain — la calle más antigua de Norteamérica, con tiendas de artesanía, galerías y restaurantes en edificios de piedra del siglo XVII.

La Place Royale con su iglesia Notre-Dame-des-Victoires es donde empezó todo — literalmente el punto donde se fundó la Nueva Francia en 1608.

Tip de Giora: Para tu primera cena en Quebec City, Chez Muffy en el Auberge Saint-Antoine (hotel boutique en un almacén marítimo del s.XIX) tiene cocina quebequesa de nivel con productos de su propia granja en la Île d'Orléans. Si prefieres algo más informal, Le Lapin Sauté en el Petit Champlain es famoso por su conejo en todas las salsas.
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Quebec City — Château Frontenac, murallas y Petit Champlain

Excursión urbana

Un día entero para perderte por la ciudad más europea de América. Quebec City es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la única ciudad amurallada al norte de México, y tiene un encanto francés del siglo XVIII que no se parece a nada que hayas visto en el resto del continente.

El Viejo Quebec tiene dos niveles que se viven de forma completamente distinta. La Haute-Ville (ciudad alta) con el Château Frontenac, la Citadelle militar, las murallas y la Terrasse Dufferin con sus vistas infinitas al San Lorenzo. La Basse-Ville (ciudad baja) con la Place Royale, el Petit Champlain y el puerto viejo.

Si quieres salir de la ciudad, la Île d'Orléans está a 15 minutos y es un paraíso gastronómico: granjas, sidrerías, viñedos y vistas espectaculares al río. Y las Chutes Montmorency (30 metros más altas que las del Niágara) están a 10 minutos del centro.

Tip de Giora: Quebec es la capital mundial de la poutine — pruébala en Chez Ashton, la cadena local legendaria que lleva décadas perfeccionando la receta. Para dulce, la Chocolaterie Érico en la rue Saint-Jean es parada obligatoria. Y si coincide con temporada de arce (marzo-abril), una visita a una cabane à sucre (cabaña de azúcar) es una experiencia 100% quebequesa que no te puedes perder.
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Quebec City → Montreal — Regreso

~255 km

Último día de esta aventura marítima. La ruta de Quebec City a Montreal son unas 2,5 horas de autopista tranquila, atravesando las colinas y bosques de arce de la región de Mauricie.

Si tienes el vuelo por la tarde, puedes parar en Trois-Rivières a medio camino — una de las ciudades más antiguas de Canadá (1634) con un casco histórico compacto que se recorre en una hora.

Devuelves el coche en el aeropuerto de Montreal (o donde prefieras) y cierras 14 días de carretera que te han llevado desde los rascacielos de Toronto hasta la punta más remota de Quebec, pasando por fiordos, pueblos de pescadores, colonias de aves y la langosta más fresca del Atlántico.

4.000 kilómetros después, una cosa es segura: la Gaspésie se queda contigo para siempre.

Tip de Giora: Si tu vuelo sale tarde, Montréal-Trudeau tiene buenas opciones para comer antes de embarcar. Pero si tienes unas horas libres, el barrio Mile End en Montreal merece una última visita — los bagels de St-Viateur (horneados en horno de leña 24/7) son el recuerdo gastronómico perfecto para cerrar el viaje.

Qué incluye tu viaje

Incluido

  • 13 noches de alojamiento en hoteles seleccionados
  • Coche de alquiler 14 días (recogida Toronto / devolución Montreal)
  • Crucero 1h por las 1.000 Islas
  • Entrada Zoo Sauvage de Saint-Félicien
  • Libro de ruta electrónico personalizado
  • Tasas provinciales y federales (GST/HST)
  • Asistencia 24h en destino

No incluido

  • Vuelos internacionales
  • Comidas (salvo indicación)
  • Gasolina y peajes
  • Excursión avistamiento de ballenas
  • Barco a Île Bonaventure
  • Seguro de viaje
  • Propinas

Precios por persona

Temporada 2026 · Precios en dólares canadienses (CAD) · Alojamiento Jonview incluido

Código / TemporadaPrecio por persona (CAD)
CódigoFechasDobleIndividualTripleCuádrupleNiño
FDMAS13May 12 - Oct 72.283 CAD4.480 CAD1.639 CAD1.323 CAD81 CAD
FDMASU13May 12 - Oct 72.433 CAD4.773 CAD1.754 CAD1.501 CAD81 CAD

Doble: precio p.p. habitación doble · Individual: habitación en uso individual · Triple / Cuádruple: precio p.p. en 3ª o 4ª cama · Niño: menor en cama supletoria · Tipo de cambio orientativo: 1 CAD ≈ 0.92 € · Vuelos y coche de alquiler no incluidos · Precio final según disponibilidad

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